lunes, 24 de mayo de 2010

Me siento violenta tocandome las tetas




Creeme, me encantaría poder decirte te quiero, así sin más, sin pensarmelo; soltar un te amo sin venir a cuento. Incluso me gustaría sentirme agusto, de verás, sueño con estar agusto. Pensar que me quieres, de verdad. Me apasionaría no pensar, no pensar y sentirte. Sentirte, teniéndote, y estar segura de ello. Hablar, hablar y hablar. No desconfiar; me encantaría que fuesemos una pareja de verdad, un tú con una yo; porque quieras o no...los dos sabemos que de pareja tenemos poco. Decirte lo que opino, que me lo digas tú. Vernos y vernos. Odio, no saber que decirte y no poder decirte esto, asi que aquí me tienes...Encontrar sin buscar las palabras de cada momento; abrazarte sin pensar que te parecerá; demostrartelo todo, cosa que ninguno hacemos. Reir, sonreir. Me entusiasmaría necesitarte; necesitarte y complementarnos, sentir que nos necesitamos. No quiero agobios. No quieres agobios, claro está; llama a esto pasotismo, dejadez. Deja que te quiera. Déjame quererte. Quiéreme. Y me temo, de verás, lo temo...que si esto no toma un rumbo acabará muriendo más muerto de lo que está.

domingo, 23 de mayo de 2010

bebe rubia la cerveza p'acordarse de mi pelo..




Porque no somos una pareja normal y feliz, porque no somos una pareja en absoluto; somos simplemente dos extraños que se chocan por casualidad cuando nuestros respectivos momentos se rozan durante un breve instante. Tú me llevas como un recuerdo, cada vez más pequeño a medida que el tiempo pasa. Yo te llevo como una esperanza que crece con el paso del tiempo. Mi recuerdo de ti es miles de veces más grande que nosotros mismos.

sábado, 22 de mayo de 2010







Ya no tengo ganas de ti. Ni de nadie. Ni de ti, ni de nadie. Ésta debe ser otra fase de lo de enamorarse. Ya he pasado la de cometer errores, la de intentar corregirlos, la de llorar y ahora debo estar en la que asimilo todo y me canso. Me canso de ti y de todos. De ti, y de todos. No encuentro las ganas de dar explicaciones. Aunque tampoco quiero. Claro que querer... ya no sé lo que quiero. Ya no sé qué tipo de aire respiro. He perdido mis bragas favoritas, no recuerdo cuales eran. Y lo peor es que no tengo un plan. Yo siempre guardo ases debajo de la manga, por si algo se estropea tener un parche y arreglarlo. Habrá sido la lluvia o yo que sé, pero ya no me quedan parches. Ni parches, ni libido cuando me pienso contigo. Ahora sólo me pregunto qué pasará luego. Qué número saldrá en el dado y cuándo saltaré a la otra fase. No es que me muera de ganas, a lo mejor la siguiente es peor. Pero mientras más avance, antes terminará todo esto. Es la única esperanza que me queda. Saber que no es para siempre. Que cuando llegue al último nivel y lo pase, si aguanto, la pantalla se apagará como en los juegos nuevos que anuncian por la caja tonta y podré tumbarme en el sofá sin derramar ni una maldita lágrima, sin sentir que me estoy pudriendo, sin tener que silenciar el teléfono ignorando a todos esos que llaman y no son tú. Y no son tú.

viernes, 21 de mayo de 2010








Tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes.

martes, 18 de mayo de 2010




Días de tu ausencia a todos los niveles, en los que te conviertes en un punto más en el techo, y a pesar de ello, todavía pienso que esos días hubiesen recuperado todo el sentido si me hubiera acercado a ti y te hubiese visto sonreír.

lunes, 17 de mayo de 2010




Creo que no puede salir de aquí.
Y me duele un poquito, un poquito bastante.
¡Tragicomedia!
Madrugadas sin aburguesar y cuentos en papel de liar.
Pienso, no por Dios, estoy en el metro sin cobertura, pero no llevo móvil, aquí no hay metro y Dios no existe, es una leyenda urbana.
Descanso cuatro segundos. Oh Dios te (me) repites, eres como el jodido ajo.

domingo, 16 de mayo de 2010

El no poder evitar, el volver atrás sin pensar que qué cojones acabas de hacer




No sé.
Pues déjame vivir sola mi drama y cuando quieras algo transcendente en la cama me llamas. Después de aquella bronca cariño se escribe con 'K'.